Tengo una acidez de estómago que me muero. Y anduve bostezando todo el día. Me imagino que también el hígado estará protestando por los excesos. Menos mal que en la oficina, este año por fin el trabajo está organizado y no es la locura vertiginosa de otras épocas. Volví del trabajo a las cinco y les llevé los regalos a mi papá y a mi madrastra. ¡Nos convidaron sidra sin alcohol! A la ida y a la vuelta paramos en el local que vende monedas. No hay estacionamiento así que bajo yo. A la ida demasiada gente y a la vuelta cerrado. Así que volvimos a casa enseguida, por suerte, que me tenían que traer la alfombra que mandé a limpiar.
Me voy a acostar temprano. Se me cierran los ojos. Mañana les cuento lo que me trajo Papá Noel.
miércoles, 26 de diciembre de 2007
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