martes, 1 de enero de 2008

Vuelta la burra al trigo...

Hoy tengo ganas de volverme a mi casa. Estos cambios de ánimo son los que me estan afectando la salud. Trato de vivir lo bueno que me llega pero no puedo, realmente no puedo hacer la vista gorda cuando el hombre que quiero, al que tengo mi vida ligada, decide no cuidarse, y arriesgarse a descomponerse gravemente y hasta a morirse. Está comiendo desaforadamente. Qué se hace cuando alguien querido no se cuida, sabiendo que se está arriesgando mucho, y que en cualquier momento, sobreviene un episodio de urgencia que me trastoca la vida? Qué se hace, cuando un ser querido que tuvo un accidente cerebro-vascular, que tiene una válvula artificial en el corazón, dos bypass, un marcapasos y que sobrevive tomando ocho medicamentos por día, no se cuida? ¿Cómo se vive, se trabaja, se va al super, a la peluquería, cómo se sigue adelante con esta preocupación en el corazón? ¿Qué se hace? Muchas veces me enfurezco, lo quiero matar, o al menos abandonarlo. Y juro que si de verdad pensara que yo estaría mejor, más tranquila, lo haría. Otras veces lloro desconsoladamente. A veces lloro caminando por la calle. Me pregunto cómo fue que me metí en esto. Cómo fue que llegamos a este punto, en que yo me siento atrapada por mis sentimientos. Pero la mayoría de las veces estoy con el corazón a los saltos, tratando de hacer un monton de cosas, de no olvidarme de otras, y a la vez tratando de no pensar en su enfermedad, al menos un rato en que pueda ocuparme de mí misma. Y cuando paro un segundo me siento absolutamente sola. Hay momentos en que creo que yo me voy a morir antes. Que mi corazón no va a aguantar mucho más, que un día de estos explota. Los médicos dicen que todos mis problemas de salud tienen como base el estrés emocional. Y también dicen que es común en las esposas de los cardíacos, sobre todo si no se cuidan. Que la tensión es real e inevitable.
Aun así, las mujeres vivimos más. Ojalá yo sea una de ellas.